El Río Cuervo nace en el interior de la Serranía de Cuenca, a unos 12 kms de un pueblo llamado Tragacete.
Es una formación de un manantial de una belleza muy particular, por algo está declarado como Monumento Natural.
La imagen más conocida del escenario es la de una gran pared de roca caliza cubierta de musgo de un verde intenso por la que se desliza el agua del manantial en hilillos, en pequeñas y finas cascadas, a las que llaman regueras.
Sin embargo no es ésta la imagen que yo os puedo mostrar.
A pesar de conocerlo el primer día de la entrada oficial de la primavera, con dos grados bajo cero, contemplé un manantial helado, quieto por tanto y muy tranquilo.
El hielo era lo que surgía entre las rocas y el musgo no se mostraba en la gruesa capa de verde profundo que se puede ver en una cálida y húmeda primavera.
Me encantan los paisajes nevados y la postal que pude ver fue realmente preciosa.
La senda que lleva al manantial está perfectamente señalizada. Nosotros recorrimos un agradable paseo de unos dos kilómetros para llegar hasta el mismo nacimiento del río.
Sin embargo si tan solo quieres ver la zona de la cascada, la tienes a apenas 500 mts del aparcamiento tras pasar un pequeño bosquecillo de pinos.