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Un paseo por el Románico del Serrablo

0 comentarios - Fecha: 2006-03-28

En marzo de 2006 escogemos como destino para nuestras vacaciones primaverales el Pirineo Aragonés. Cogemos nuestros esquís y nos dirigimos hacia el Valle de Tena donde pasamos una semana estupenda combinando nuestras dos pasiones, la montaña y el arte.

 

La semana discurre disfrutando de la montaña, la nieve, los paseos tranquilos y, como no, de los pueblos de la zona, su cultura y tradiciones.

 

Dentro de las diferentes manifestaciones artísticas surgidas a lo largo de la historia, sin duda el Arte Románico es una de las que más nos apasiona, y claro visitando esta zona del Pirineo, no podíamos dejar de hacer la ruta del Serrablo, donde disfrutamos de las maravillas de este románico tan peculiar.

 

Así que uno de los días, acortamos nuestra jornada de esquí para bajar hasta Sabiñanigo donde comenzamos la ruta visitando el Museo de Artes de Serrablo.

 

Museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo 

Este museo, inaugurado en 1979, se encuentra ubicado en una casa del siglo XIX (1810-1830) conocida como Casa Batanero. El proyecto del mismo comenzó en 1975 y fue impulsado por la Asociación Amigos del Serrablo, el escultor Ángel Orensanz y el Ayuntamiento de la localidad.

 

La planta baja reproduce las distintas dependencias de una casa pirenaica con todo su ajuar y enseres, mientras que el segundo piso combina estancias dedicadas a las labores artesanales con estancias propias de la vivienda. En el segundo inmueble encontramos objetos religiosos populares y elementos de la arquitectura serrablesa.

 

Saliendo del museo nos dirigimos en coche hacia “nuestra primera parada románica”. Cogemos el desvío hacia Lárrede desde la circunvalación de Sabiñanigo y al poco tiempo, una desviación a la derecha nos lleva hacia Latas e Isun de Basa.

 

    La iglesia de Isun de Basa, dedicada a Santa María, data de 1060.

 

Santa María de Isún de Basa 

La cabecera es una de las típicas del románico del Gállego. Consta de cinco arcos ciegos y destaca un friso de baquetones (molduras semicilíndricas) verticales, muy características en el románico serrablés.

La torre es de época más tardía.


Santa María de Isún de Basa 

    Volvemos hacia la carretera de Lárrede y un par de kilómetros antes de dicho pueblo, en un alto a la derecha nos encontramos en el pueblo de Satué y su iglesia, dedicada a San Andrés.

La ubicación de esta iglesia nos permite disfrutar de una hermosa vista de las montañas nevadas.

 

Iglesia de San Andrés de Satué 

La iglesia data de 1050-1060 y es considerada como uno de los mejores ejemplos de estilo Larredense. La nave fue destruida durante la guerra civil y reconstruida por 'los Amigos del Serrablo' durante los años 70 del pasado siglo. La cabecera con su fantástico ábside ha llegado en perfectas condiciones hasta nuestros tiempos.

 

Este ábside está formado por cinco arcos lombardos, y de nuevo podemos ver un total de 40 baquetones.

 

Iglesia de San Andrés de Satué 

Junto con la cabecera de San Pedro de Lárrede, la de Satué es considerada de las de más pura ejecución del arte serrablés.

 

La portada de la iglesia es la original y se abre en el muro sur, tras la torre adosada. Está hecha a la manera  lombarda, con elementos alternativamente a soga y a tizón.

 

El emblemático friso de baquetones de las iglesias de esta zona no tiene nada que le iguale en el románico. Su función es decorativa, a la par que aligeran el peso de esta parte de la cabecera y convierte a los ábsides de las iglesias en un elemento realmente precioso.

 

    Regresamos a la carretera principal para dirigir nuestros pasos hacia el pueblo de Lárrede y visitar la preciosa iglesia de San Pedro y su conjunto arquitectónico, que es de lo mejor de esta ruta.

 

Conjunto de San Pedro de Larrede 

Su construcción está datada entre los años 1050-1060 y fue declarada Monumento Nacional en 1931.

 

Esta iglesia tiene diferencias únicas con respecto a las otras del estilo Larredense, y una de ellas es precisamente su planta de cruz latina lograda mediante la construcción de dos capillas laterales más bajas que la nave.

 

Destaca su alta torre con sus ventanitas de herradura con tres vanos en cada cara.

 

Iglesia de San Pedro de Larrede 

Encontramos la puerta principal en la fachada sur; y otras dos puertas, con arco de falsa herradura en cada una de las dos capillas laterales.

En el ábside de nuevo, arcos Lombardos, siete en esta ocasión, y los típicos baquetones. En el interior podemos disfrutar de una nave única, con las dos capillitas laterales que nos dan el 'falso crucero', que conforma la planta de cruz latina.

 

    Continuamos la ruta y nos dirigimos hacia San Juan de Busa.

 

Iglesia de San Juan de Busa 

Lo primero que nos sorprende es el hermoso lugar donde se encuentra esta iglesia que debió formar parte de un poblado hoy desaparecido. La iglesia es muy pequeña, pero todo lo que tiene de pequeña, lo tiene de bonita.


Se sabe que fue mandada construir por Ramón Guillén entre 1060 y 1070. Permaneció en ruinas desde la guerra civil hasta 1977 que fue reconstruida por la Asociación de Amigos del Serrablo.

 

La verdad es que la labor de esta asociación ha sido increíble. Han recuperado de la ruina auténticas joyas de nuestro patrimonio.

 

En la puerta de entrada nos llama la atención una inscripción; para Enríquez de Salamanca, es una inscripción en caracteres cúficos (lo que no deja de ser chocante tratándose de un templo cristiano) que reza: 'la ilaha illa Allah': 'No hay (otro) dios que Dios'.

 

Iglesia de San Juan de Busa 

    Nuestra siguiente parada es en la iglesia de Orós Bajo, del siglo XII y dedicada a Santa Eulalia.

 

Iglesia de Santa Eulalia de Orós Bajo 

Es iglesia de una nave cubierta con madera y rematada con un ábside decorado con siete arcos ciegos y por supuesto, los típicos baquetones.

Cogemos de nuevo el coche en dirección a Biescas y desde allí, la carretera que lleva a Ordesa. Pasado el pueblo de Gavín y a 1,5 Km. del túnel y tras pasar el barranco de San Bartolomé, nos encontramos una pista de tierra que tras 300 metros nos acerca al punto final de nuestra ruta.

 

    La iglesia de San Bartolomé de Gavín. Otra iglesia ubicada en un lugar espectacular.


Iglesia de San Bartolomé de Gavín 

Construida entre 1050 y 1060, solo se conservaba original la torre y una pequeña porción del muro sur. El resto fue magníficamente reconstruido por la Asociación Amigos de Serrablo, a partir de su planta primitiva.

 

Lo mejor de esta iglesia es la torre, diferente de la de San Pedro de Lárrede, pero no por ello menos hermosa y llamativa. Tiene una pequeña ventana con arco de herradura a media altura de la torre que es muy bonita.

 

Iglesia de San Bartolomé de Gavín 

Aquí terminamos la ruta del 'románico serrablés' que escogimos. No están todas las iglesias, la zona está plagada de estas bellas construcciones por todas sus parroquias, pero sí está lo mejor y más representativo.


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