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Valderredible. Un paseo por el rupestre

0 comentarios - Fecha: 2007-12-30
Entramos en este valle por tierras de Palencia, atravesando Aguilar de Campoo, seguimos a la derecha por Quintanilla de las Torres, y así vamos pasando cuatro pequeños pueblos, cada uno con su pequeño templo románico hasta llegar a Santa María de Valverde.

Aquí está la primera iglesia rupestre de la ruta y el “centro de interpretación del rupestre”, con un montaje original y muy directo. Es muy bueno, merece la pena dedicarle una parada para adentrarse en el mundo de los eremitas.

Los eremitas ya habían abundado en los primeros años del cristianismo. Parece extraño que proliferasen en la época medieval, en unos momentos donde la comunidad era la única defensa del individuo. Sin embargo fue así y las montañas medievales sirvieron de refugio a muchos eremitas que abandonaban el mundo para buscar a Dios.

Las iglesias rupestres están excavadas en las rocas, normalmente areniscas. Hacían allí su lugar de retiro los ermitaños y los anacoretas.

Iglesia de Santa María de Valverde

Los ermitaños se dedicaban a la oración en la más absoluta soledad.

Los anacoretas eran monjes ermitaños que hacían una vida de penitencia en comunidad y se dedicaban también a predicar; así se cree que si eran monjes que recristianizaban, estas iglesias rupestres deben datarse del siglo VIII al X.

Su vida, sin dudas, debió ser muy dura. Sobrevivían con lo más básico. El cristiano de la edad medieval (como el de la iglesia primitiva) piensa que está en esta vida sólo de paso; piensa siempre en la muerte y quiere hacer obras buenas para librarse del infierno y conseguir la salvación.

Valderredible, un paseo por el rupestre

Este ideal fue, más tarde,  el motor de la vida de los monasterios a partir del siglo XII.

Las cuevas, a lo largo de la historia, han tenido un gran sentido sacro y han sido un fuerte símbolo de lo imperecedero. Allí, en su cueva cada monje tenía su “pequeña celda” o aposento y un santuario, que también era frecuentado por los fieles, quienes les ayudaban con pequeñas limosnas.

    Valderrebible es como una pequeña “Capadocia de España”.

Todo el valle cuenta con más de 30 eremitorios. Los más significativos son las iglesias rupestres de Santa María de Valverde, Arroyuelos y San Miguel de Presillas. Son éstas a las que hemos dedicado una parada más pausada, aunque vimos algunas más.

Santa María de Valverde es la iglesia rupestre más grande y completa de este valle. Es monumento histórico artístico nacional y hoy sigue siendo utilizada para el culto.

Iglesia de Santa María de Valverde

Su interior reproduce casi todos los elementos que tienen los templos románicos posteriores.

Arroyuelos tiene un eremitorio muy singular. Un chico del pueblo nos lleva hasta allí y nos enseña el interior – si queréis verlas por dentro, tendréis que ir pidiendo las llaves en los pueblos…

Valderredible. Iglesia de Arroyuelos.

Tiene dos pisos y una estructura que impresiona utilizando la propia roca como bóveda, columnas, pilares, algunos arcos casi mozárabes y otros de “casi” medio punto.

Está muy oscura y húmeda; pero se puede acceder incluso al piso superior y ver alguna de las celdas que usaban los monjes ermitaños.

En el exterior se ven perfectamente las tumbas antropomorfas donde hacía sus enterramientos la comunidad eremita. Todas estas iglesias tenían doble sentido, religioso y funerario, por eso siempre hay restos de tumbas en los alrededores.

Valderredible. Arroyuelos, tumbas antropomorfas

La iglesia más especial de esta ruta, está en Presillas de Bricia. Realmente Presillas es de la provincia de Burgos; pero está a tan sólo 3 kms de Arroyuelos, por eso se la sitúa siempre en la ruta geográfica de Valderredible y viene en todas las guías de Cantabria.

La iglesia rupestre de San Miguel de Presillas está en plena naturaleza, muy original.

Valderredible. San Miguel de Presillas.

El exterior de Presillas es espectacular, la mejor del valle; llena de oquedades que agujerean la roca, casi parece una calavera.

Para ver el interior hay que “trepar escaleras”. Es luminoso porque la piedra es muy blanca, pero demasiado blanda. Está muy erosionada por las lluvias y azote del viento del noroeste.

La iglesia es alta, con tres naves, tres ábsides y tres altares.

Valderredible. San Miguel de Presillas

El ábside central pudo haber funcionado como altar principal; aún se ven en el centro los hoyitos en los que se colocaban las reliquias para las liturgias- que en aquella época eran de origen bizantino: el sacerdote celebraba el misterio a solas y el pueblo, separado por una cortina, esperaba a que terminase.

A su izquierda tiene otra cueva, la llaman “la cueva de la vieja”.

Y en sus alrededores, de nuevo, tumbas de enterramientos.

El resto de los eremitorios que hemos visto están ya integrados en los pueblos, escondidos detrás de la iglesia actual, como en Campo del Ebro o casi literalmente invadidos por una carretera, como es el caso de la pequeña iglesia de Cadalso.

Valderredible. Iglesias de Cadalso y Campo del Ebro

Para terminar, y aunque no forma parte de la “ruta de las iglesias rupestres de Valderredible, no hay que perderse una visita pausada a la Colegiata de San Martín de Elines, una joya del románico cántabro. Su ábside, con dos pisos de arcadas es único en el románico de nuestra península.

Colegiata de San Martín de Elines


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